Programa de

Prevención del Trauma Pediátrico en el Ecuador

Fundación de Ayuda Comunitaria Club de Leones Quito Central

“Trauma Pediátrico principal causa de Morbimortalidad infantil en el Ecuador”

El Trauma Pediátrico.

Una Enfermedad Prevenible

 

 

 

Los traumatismo en la actualidad, constituyen la primera causa de muerte prematura en la población menor a 25 años. Según datos de la OMS más de 15 mil personas fallecen al día por lesiones producto de un traumatismo. Esta misma fuente reporta  que cada año 5.8 millones de personas mueren por esta causa, 32% más que la suma de muertes por Malaria, Tb  y VIH/Sida. (Tomado de WHO.”Traumatismos y violencia. Datos” NLM:WHO 700:1-20,2010.) Los traumatismos ocupan el primer lugar como causa de muerte entre los 1 – 19 años de edad. El Instituto de Trauma ¨Pediatrico de los EEUU, reporta casi 200.000 niños heridos hospitalizados, más de 100.000 sobreviven con algún tipo de discapacidad y cerca de 10.000 muertes infantiles anuales por trauma en ese país, más que todas las otras causas combinadas. El Trauma por su alta incidencia y sus implicaciones sociales y económicas constituye uno de los principales problemas de salud pública en el mundo y en el Ecuador.

 

En el Ecuador existen pocos registros nacionales actualizados, sin embargo trabajos aislados, en Quito, Cuenca, Loja y otras ciudades, reportan que el 28% de fallecidos por trauma en el año 2012, correspondieron a los grupos de edad comprendidos entre los 0 a 20 años. El 47% de los menores de edad  fallecidos por trauma fueron por accidente automovilísticos. Mendez y Albuja en su revisión de pacientes atendidos en la unidad de UCI pediátrica del HBO, encontraron que el 45.8% de traumatismo cráneo encefálico fue a consecuencia de accidente de tránsito y el 43.8% por caída de altura. La supervivencia de estos pacientes cuando fueron trasportados por el servicio de ambulancia llegó al 79.5% y apenas fue del 50% en aquellos casos que fueron transportados en vehiculos particulares. Determinar la mortalidad infantil por trauma es importante ya que nos permite reflexionar sobre la cantidad de años de vida potencial perdidos por este motivo, además es preciso reconocer la realidad sobre la morbilidad asociada y las secuelas. Espinosa M A, en su trabajo de investigación “Años de vida perdidos por muerte prematura por causas traumáticas en el Ecuador 1997-2009 USFQ”, pone en evidencia la actualidad del problema.

 

El Problema “TRAUMA”, no solo implica estar preparado y saber cómo atender a una víctima, en este caso el niño traumatizado, sino también conocer la epidemiología, cinemática y prevención primaria de las lesiones por causas externas. Lamentablemente partimos de asociar el término traumatismo con “accidente”, cosas del azar, de la “mala suerte”.

 

La connotación errónea del término accidente da la idea de que los hechos y sus consecuencias no se pueden predecir y, por lo tanto no se pueden controlar y prevenir. El uso del término “accidente“  implica esta imposibilidad de prever. Por lo tanto la barrera más importante a  vencer, para el progreso del control de las lesiones es el concepto según el cual éstos son hechos que se producen por azar y no pueden evitarse.

 

 

INCIDENTE vs ACCIDENTE: Si nosotros enfocamos al Trauma Pediátrico, como un incidente, es decir, que tiene una causalidad, que coexisten múltiples factores inherentes relacionados, ratificando el principio de que los niños no son adultos pequeños, y que por tanto esa condición -de ser niños-, por su naturaleza los convierte en  vulnerables al efecto de agresiones externas, entonces  el abordaje y tratamiento de las lesiones que amenazan la vida merecen ser examinados y entendidos como una rama distinta de la ciencia médica. Definitivamente si existen factores predisponentes  propios de la población pediátrica en virtud de la naturaleza y características propias de  este  grupo etareo,  debiendo considerarse por lo tanto  a los niños como grupo vulnerable a  lesiones por agentes físicos y emprender en sus reconocimiento y políticas de prevención.

 

 

En la actualidad podemos establecer a cabalidad la biomecánica de las lesiones y las respuestas del niño, y determinar claramente el algoritmo de atención del trauma pediátrico;  referimos a la historia natural de la enfermedad, con su epidemiología, fisiopatología, patogenia, manifestaciones clínicas y conducta terapeútica, impacto social y económico etc.  Proponer acciones de prevención en todos los niveles de la enfermedad. Por lo tanto  abordar este problema desde el enfoque de Trauma pediatrico considerado como una enfermedad.

 

La mayoría de los servicios de emergencias de los hospitales y centros de salud de nuestro país no se encuentran preparados para atender al niño traumatizado. Los médicos encargados, generales o emergenciólogos, saben poco o nada del conocimiento de lo que es un niño, y en los servicios que cuentan con pediatras que conocen la anatomía, fisiología y psicología del niño, desconocen mucho sobre el manejo del niño con lesiones  traumáticas. La no utilización de una metodología adecuada puede complicar y agravar las lesiones, dejar secuelas irreparables y en ocasiones puede llevar a la muerte.

 

El manejo inicial del trauma pediátrico debe entenderse como un método de actuar a través de una secuencia de prioridades en la valoración y el tratamiento simultaneo con el fin de lograr la mayor supervivencia posible sin secuelas. Los niños tienen una mayor esperanza de vida. Por lo tanto tienen más tiempo para vivir con las consecuencias debilitantes de la lesión y más años de vida en juego. Los niños son políticamente impotentes, son indefensos. Sin posición política propia, deben confiar en los adultos para protegerlos y defender sus intereses. Las características propias de desarrollo y crecimiento, curiosidad, poca conciencia del peligro, del niño, en especial en las primeras etapas de vida, lo convierte en extremadamente vulnerable y dependiente del cuidado de los mayores.   Tratar las lesiones traumáticas de la niñez como un grave problema de salud deben ser abordadas de manera sistemática como una enfermedad para mejorar las tasas de supervivencia, desde un enfoque de Prevención Primaria, y en caso de que estas ocurran, con un manejo integral, oportuno y adecuado que evite secuelas.

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